19 de octubre de 2010

Cáncer

Me dice una buena amiga, que me quiere bien, que hoy sería un buen día para hablar del cáncer de mama.

Es verdad, se celebra el día mundial del cáncer de mama y muchos dirán lo que se suele decir en este tipo de onomásticas, que todos los días del año, desgraciadamente, tienen noticias a menudo desagradables en cuanto a esta situación que afecta a tantas mujeres.

Pero yo quiero aportar un detalle sobre la importancia de que  se celebren este tipo de conmemoraciones y en especial ésta. Y no lo voy a hacer en mi condición de político si no en mi condición de docente, de profesor de la ESO ( tan denostada por los augures del desastre educativo y los propagandistas de lo negativo que parecen querer invocar con sus criticas tiempos pasados).

Ahora lejos ya de aquellos tiempos funestos en los que gobernaba la oscuridad, el nacional catolicismo, la opresión, los tabúes, la hipocresía y  que en todo fueron peor, especialmente en materia educativa, nuestros niños y niñas, nuestros jóvenes, están mejor preparados y mejor educados que nunca y tienen más oportunidades para formarse y para comprender, analizar, criticar y asimilar diferentes cuestiones pedagógicas de toda índole que nunca (aunque los nostálgicos de la oscuridad no lo quieran ver).

El ejemplo más claro es que, en días como el de hoy, los docentes de las más diversas materias y de diferentes niveles nos lanzamos a explicar con todo nuestro tesón una de las herramientas más moderna y más eficaz  que tiene la medicina en esta enfermedad y en otras muchas que es la prevención.

Y cuando lo haces, ves como los jóvenes, tanto chicos como chicas, te responden, atienden de manera especial y se les comienza a encender la luz de la responsabilidad  y del cambio hacia el compromiso vital. Observas como las chicas, con ese puntito más de madurez que tienen en la adolescencia que ellos, te  ayudan a hacerles entender a éstos cual es la problemática y de la importancia  de lo que  se está hablando allí. Se está hablando de técnicas medicas, de enfermedad, desgraciadamente de muerte, de trabajo conjunto de todos, de la importancia  de la ciencia, de la tecnología y de la universidad, en definitiva se está hablando de responsabilidad, de modernidad, de sociedad, de estudio, de avance médicos, de solidaridad, de...

Y es increíble observar esas caras cuando se ponen a reflexionar sobre estos temas, como se percibe que realmente lo están asimilando y que de manera sencilla, casi natural, llega hasta ellas el mensaje de que es completamente necesaria la autoexploración mamaria como arma defensiva contra la enfermedad y, hasta ellos, que pueden servir de correa de transmisión para salvar vidas de sus amigas, de sus novias, hermanas, madres.  Estos días te das cuenta de lo gratificante que es el oficio de profesor o de maestro, de lo necesario para que la sociedad avance y de que hoy no ha sido un día rutinario más, no ha sido una onomástica más, si no que hoy se han aprendido cosas que no se olvidarán probablemente nunca y que quizás, un día, sirvan para salvar algunas vidas.

Estos días, y en concreto éste, sirven además para desmitificar muchas cuestiones de adolescencia. Es uno de los días en los que se incide en la necesidad de acudir al ginecólogo con la misma naturalidad que la de acudir al oftalmólogo o al traumatólogo, en los que miedo y creencias de la niñez se van abandonando y comienza a vislumbrarse lo natural de hacerse una mamografía de forma periódica y lo necesario de hacérsela si se nota cualquier anomalía.

Es un día en la que ellas suelen sentirse mujeres, cada vez más parecidas a sus madres y van alejándose del mundo idílico de la niñez. Es precioso ver como en algunas de sus caras se aprecia el firme  compromiso de acudir al ginecólogo y vencer el falso pudor que tenían cuando eran niñas y observar que la normalidad de esa visita será el germen de algo cotidiano en sus vidas.

Y en días como éste se puede hablar de la familia y de dialogo, y se puede hablar de sexo. Y comenzar a ayudar a vencer esa barrera que muchas veces aparece en la comunicación entre hijos y padres cuando hablan de sexo. La autoexploración es un buen pretexto para vencer esas barreras y para  hacer comprender a los jóvenes que las personas que más saben de sexo y de su problemática se llaman casualmente igual que sus padres. Y se atisba, que  tal vez comiencen a tenderse puentes de complicidad y de comunicación y que  seguramente eso beneficiará tanto a unos como a otros. 

Es lo que  tiene la ESO que  te permite hablar de días como el de hoy, es lo que  tiene el día mundial contra el cáncer de mama, que te permite hablar en la ESO de cuestiones que  forman a hombres y mujeres.

Algunos enlaces de interés:
http://www.tusalud.com.mx/site/viewa.asp?ida=287
http://www.esmas.com/mujer/interactiva/exploracion/

Un poco de música de la buena de mujeres luchadoras:http://www.youtube.com/watch?v=X0MSJbM0VPU
http://www.youtube.com/watch?v=tEnitdvaP9Q
http://www.youtube.com/watch?v=Rfr9bhSmfXc&feature=channel

17 de octubre de 2010

El precio del miedo

Maricica Hahaianu, de 32 años, la mujer que cayó al suelo y se fracturó el cráneo tras ser golpeada por un joven de 20 años en una estación del Metro de Roma, en medio de la indiferencia de los paseantes y cuyo vídeo dio la vuelta al mundo, ha fallecido en un hospital de la capital italiana.

No me voy  a dedicar a culpabilizar al chico que realiza la agresión, seguro que será debidamente juzgado con todas las garantías que un país como Italia ofrece, pero me gustaría reflexionar sobre la  terrible soledad que viendo el video se adivina alrededor del suceso en la estación de metro. Se ve pasar personas, unas con indiferencia disfrazada de prisa y  otras con miedo  mientras  Maricica está en el suelo noqueada, sola.

Indiferencia  y miedo la rodean como rodearían desgraciadamente a cualquiera que en cualquier gran ciudad europea  estuviera en una situación similar y eso es lo que nos tendría que hacer meditar.

¿Qué nos hace ser indiferentes a tantas cosas, ahora,  cuando precisamente nuestra implicación, nuestra resolución ante las adversidades, ha sido uno de los principales motores para que este mundo avance en justicia y equidad?

¿Quién si no ha dado lo mejor, incluso la vida propia o la de sus hijos, por las ideas,  la igualdad, los derechos humanos, la democracia, la paz? Nosotros mismos, los indiferentes que pasamos alrededor de  las Maricicas que todos los días surgen, hemos sido héroes y protagonistas en otro tiempo, sin embargo ahora nos diluimos en la masa, nos excusamos detrás de otros, buscamos pretextos para no intervenir, evadimos nuestras responsabilidades como miembros de la sociedad, del grupo, de los vecinos, de la humanidad.

¿Por qué?  Porque nos están haciendo y educando así,  el desconocimiento es la clave y nos provoca temor,  porque quieren que seamos una sociedad atemorizada y por tanto fácil de manejar, porque nos prefieren con miedo. Nos quieren  indefensos, propensos a pedir ayuda y a sentirnos incapaces de fiarnos los unos de los otros. Nos quieren con miedo. Propensos a necesitarlos. Quieren que no nos conozcamos, que desconfiemos unos de otros para reconducirnos mejor según sus intereses y sus claves morales.

Aunque claro, ese miedo general que tenemos provoca la indiferencia que de vez en cuando se cobra víctimas, impredecibles y por supuesto asumibles.
Manejar el miedo siempre ha dado gran resultado, ahí está el infierno cristiano que durante 20 siglos sigue funcionando y otorgando poder a quienes lo administran.  Las armas de destrucción masiva que no existían, pero que nos dieron tanto miedo,  que sirvieron de excusa para provocar una guerra y para que murieran miles de personas en ella, y tan bien de paso para que algunos se enriquecieran sin rubor u otros pudieran salir en  fotos desgraciadamente históricas.

No podemos consentir que infieles usurpen nuestras creencias, por eso les negamos sitios donde realizar sus rezos, nos dan miedo porque nos han enseñado que sus costumbres no son iguales a las nuestras, que un hiyab no es lo mismo, por supuesto, que un velo, que una kipa o gorro judío no es lo mismo que un bonete y que una catedral y una mezquita o una sinagoga no son lo mismo. Hay que defenderse y para eso están ellos.

¿Y qué decir de los pobres? Siempre dispuestos a delinquir y a destrozar nuestra tranquilidad cotidiana, siempre buscando la forma de arrebatarnos lo que nos hemos ganado “honradamente” a base de nuestro esfuerzo y trabajo. ¿Acaso ellos no pueden ponerse a trabajar y dejarnos en paz?, que se pongan a trabajar, o que, al menos se vayan a otro lugar para que dejen de atemorizar a nuestros niños. Y ellos se ofrecen a conseguir que no notemos su presencia, a hacerlos desaparecer de nuestra vista.

El miedo siempre ha sido un gran negocio, por eso necesitamos defendernos de los inmigrantes que vienen a invadirnos, a vender drogas a nuestros niños, a robarnos el trabajo e incluso a violar a nuestras mujeres, por eso pedimos ayuda, por eso hay compañías de seguridad, por eso se venden armas y se construyen muros. Por eso se ofrecen a defendernos del diferente, del desconocido y por eso nos piden el voto asegurándonos que no los van a dejar pasar, ni llegar, ni quedarse o que los expulsarán. 

Por eso los necesitamos, porque tenemos miedo.

El pago además de económico y moral conlleva cierta deshumanización, renunciar a ciertos principios que nos hacen olvidar que, de vez en cuando, surja la vergüenza colectiva ante casos como el de Maricica, pero es el precio del miedo.

Unas canciones que hablan de amor y esperanza