18 de octubre de 2009

Hipocresías

La actitud de la iglesia ante el aborto, comprensible y respetable desde el punto de vista que defienden una postura moral, la suya, que no la única por cierto, pierde rigor y se torna hipócrita cuando sólo tienen en cuenta para salir a la calle y proclamar la defensa de la vida a los "nasciturus " (y tal vez a un gobierno con el que no se identifican) y se olvida de algunos ya nacidos. Por ejemplo, se olvidan de los niños y niñas musulmanes que sufren guerras injustas, económicas e incluso ilegales en algunas ocasiones, o de los millones de nacidos, niños y niñas, que mueren de hambre mientras los fondos económicos y morales de la curia se dedican a distintos fastos y oropeles, de las millones de mujeres violadas, masacradas y ultrajadas (tal vez embarazadas) en África ,Asia y Latinoamérica que son utilizadas como arma y objeto sexual en diferentes conflictos, muchas veces incomprensiblemente bendecidos por el obispo o cardenal de turno, o por los miles de jóvenes, ahora les llaman, con un cinismo asqueroso, efebos, que han sido históricamente violados y violentados por algunos miembros de esa misma iglesia que dice defender la vida.

La hipocresía de Aznar que, según su propia terminología, permitió el asesinato de 500.000 niños mientras gobernaba el país en dos legislaturas consecutivas, se define por sí misma. Tal vez en aquel momento no interesaba o los crímenes eran menos crímenes, no sabemos.

La hipocresía de ese ultraconservador que definía el franquismo como una época de extraordinaria placidez, que es Mayor Oreja, y que ahora se pronuncia a boca llena contra el aborto, contra los profesionales de la salud, contra las mujeres que optan por él (porque una ley democrática se lo permite) no tiene parangón. El ínclito Mayor Oreja fue ni más ni menos que ministro del interior y no hizo absolutamente nada , ni tan siquiera se pronunció, porque, hipócritamente, en aquel momento no convenía electoralmente.

La hipocresía de los grupos que ahora se manifiestan y que durante 8 años permanecieron callados obscenamente porque gobernaban los suyos no tienen límites.

La hipocresía del gobierno de Esperanza Aguirre es insoportable porque mientras rebaja hasta casi lo ridículo las subvenciones a las ONGs que se dedican a la información sexual, a fomentar la planificación familiar y la salud sexual entre los jóvenes, permite que durante este año más de 230.000 euros de los madrileños se vayan a asociaciones antiabortistas y que se especializan en "asistir a jóvenes embarazadas". Y todo esto para conseguir que la tasa de abortos en Madrid sea de 23,6 por cada 1.000 jóvenes, diez veces más que la media nacional y la más alta de España, aunque casi seguro que Esperanza Aguirre duerme mejor.

La hipócrita falta de vergüenza de los medios de comunicación ultraconservadores como la cadena de los obispos COPE, el ultra Grupo Intereconomía, el panfleto "on line" Libertad Digital, el diario ABC y otros es una afrenta a cualquier código deontológico de periodismo, ya que no buscan el rigor, buscan desinformar, distorsionar, confundir, enfrentar y para eso no dudan en mentir y manipular, arrogándose potestades que no tienen, como definir lo que es vida o no, lo que es moral o no, lo que estaría permitido o no, y peor aún, lo que es legal o no. (O manipulando cifras al decir 2.000.000 donde sólo hay 65.000 a lo sumo.)

Y los hipócritas que piensan que por prohibir la interrupción voluntaria del embarazo se va a conseguir que no suceda en cualquier lugar o parte del mundo, deberían preguntárselo a las familias y seres queridos de las más de 70.000 mujeres que mueren cada año en abortos clandestinos, de esos que no se saben, que se hacen con el impune silencio de todos, y que por tanto no son objeto de manifestación alguna y por lo que se ve, no suponen carga moral alguna para ellos.

Y somos hipócritas todos si nos negamos al aborto pero también estamos en contra de la píldora postcoital, de que a nuestros jóvenes se les hable claramente de sexo, de reconocer que nuestros hijos e hijas adolescentes lo practican, de la formación sexual en las escuelas, de que las mujeres puedan decidir el papel que quieren jugar en la sociedad y planificar su vida sexual su vida sexual.

Y somos hipócritas cuando pensamos que si una joven opta por no comunicar a sus padres sus dudas sobre si interrumpir su embarazo o no, tan sólo tiene ese problema, y no otros derivados de la falta de confianza, de comunicación e interlocución con sus padres o de una tremenda soledad.

Algunos enlaces de interés para aclarar ciertas hipocresás

http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/espanoles-apoyan-derecho-libre-mujer-decidir-primeras-semanas-gestacion/csrcsrpor/20091018csrcsrsoc_3/Tes

http://manifestometro.blogspot.com/2009/10/manifestacion-171009-recuento.html

http://www.adn.es/sociedad/20091017/NWS-0654-PP-permitio-paterno-permiso-abortar.html