Tengo una amiga que llora cuando pasa por un monte arrasado por el fuego porque dice que son su paisaje, los lugares por donde a fuerza de pasar se ha ido fabricando su vida. Esta misma amiga es sensible y cuando habla de quienes queman incomprensiblemente los bosques de todos, los llama desgraciados porque le sale del alma. Mi amiga ahora mismo está llorando por el incendio que ha arrasado gran parte de un lugar mágico que es el Valle del Tiétar, un lugar como otros muchos, donde la gente acudía a soñar para que entre sus árboles, entre sus verdes escarpados, entre sus enigmáticos pinos, ver si su vidas adquirían un significado nuevo o simplemente se integraban en la armonía de lo natural, de lo simple, de lo bello. Yo recuerdo que acudí hace mucho tiempo a ese lugar, que ya no está, buscando ese cambio que no se produjo, o sí, no sé, pero el recuerdo imborrable de aquel paisaje aún lo mantengo pese al paso del tiempo, por eso, estos días también lloro con mi amiga.
Pero yo no les llamo desgraciados a los que queman el bosque, soy menos sensible que ella, yo creo que si tuviera que calificarlos les llamaría terroristas, insensatos terroristas. Siembran el terror, siegan vidas, destruyen lo que tanto cuesta construir y todo para nada o muy poco, pero hacen un daño horrible.
Creo que lo son, pero creo que no son tratados como los terroristas al uso a los que aborrecemos hasta casi haber perdido la mínima piedad hacia ellos. Estos incendiarios del terror, saben que no van a ser juzgados, o si lo son, no van a ser condenados y que sus nombres y sus fotos no van a estar expuestos públicamente para que todos ayudemos a identificarles y fijemos nuestro desprecio en sus rostros. Pero las cosas deberían cambiar. Deberíamos moralmente poder sentirnos igual de reconfortados con la justicia, cuando se atrapa a un comando o un activista de ETA, que cuando uno de estos bastardos incendiarios es arrestado por las autoridades. El terror no puede salir gratis.
Por cierto en Chiclana, muestro ayuntamiento de izquierdas, ha recuperado para el pueblo un emblemático pinar, una joya medioambiental, el Pinar de Hierro, mi amiga no lo conoce pero espero que le pase como a mí, que el hecho de saberlo le ayude a sobrellevar la pérdida de parte de los árboles de su vida. Y de la mía.
Música mágica para lugares mágicos
Israel Kamakawiwo'Ole 'IZ' 'Somewhere Over The Rainbow'
http://www.youtube.com/watch?v=0ltAGuuru7Q
Desconozco los términos en los que se ha pactado la recuperación para el pueblo de esa parte del pulmón de Chiclana, pero ya con lo poco que se, es motivo para alegrarme.
ResponderEliminarNo hay bosques "de uso público", porque todos los bosques son de uso público.Espero que el buen quehacer de nuestros representantes, apliquen un plan de conservación eficiente. Y no estaría de más, que se diseñe un plan integral estratégico para la prevención y la lucha contra incendios y que se conciensen a los ciudadanos de que nadie es ajeno al medio ambiente.